Sabía que debía aceptarlos. Convencerse de que sólo eran pensamientos. "Así como vienen, se van" dijo alguien una vez. Quería creerlo, pero le era muy difícil. ¿Qué si esa manía nunca se iba? ¿Qué iba a pasar si lo que alguna vez se dio, estaba dispuesto a instalarse en su cabeza para siempre...?
Angustiada, indignada, desesperada. Mala. Por sobre todas las cosas mala. Se lo hacía apropósito (sabía que no le gustaba)... Se maquinaba minuto a minuto. En los momentos más insólitos aparecía. Ahí tan fuerte, tan glorioso, tan lastimador, tan obsesivo, tan.... tan inexistente.
"Eso que veo, no es lo que yo creo que es. Esa imagen, sólo existe en mi cabeza" Una y mil veces se lo recordó. Jamás pudo entenderlo.
Una esperanza: la distracción. El olvido (permanente). No porque aún esté. Sino porque ella lo necesita. Para su bienestar. Ansia saber que era capaz de "ser sin". Y no por la realidad en si, sino por el pensamiento. Harta de sus ideas. Cansada de la misma foto.
El final, un misterio. Yo, por mi parte, espero que sea uno bueno. Uno "sin". Uno fuerte (tanto como la idea). Uno que triunfe y en donde haya sólo una cosa que se destaque ( entre otras)... libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario